Pedernales: cinco días sin haitianos

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Hay un película del año 2014, del director azteca  Sergio Arau que se llama “Un día sin mexicanos”, que tuvo un resonante éxito en  la ocasión, incluyendo en República Dominicana, donde fue traída para uno de los festivales de cine.

La trama, consiste en la misteriosa desaparición de todos los latinos o hispanos en el estado de California en los Estados Unidos de Norteamérica,  tras la caída de un “meteorito” en la zona.

La  falta de “mexicanos”, (la gran mayoría de los inmigrantes de este Estado), trastorna la vida no solo de sus habitantes sino de todo el lugar.

Es que  desaparecen desde la niña que cuida los hijos de la casa, hasta los policías de tránsito, empleados de las grandes tiendas de comidas rápidas y otros servidores que hacen imprescindible la vida en ese Estado del Oeste de los Estados Unidos.

En esta provincia del sur de la República Dominicana comienza a sentirse una situación parecida, pero esta vez la falta de los ciudadanos haitianos, tanto los residentes como los que cada día cruzan la línea fronteriza para realizar todo tipo de actividad. Tras cinco días de la salida forzada de todos los haitianos tras la advertencia de la comunidad de que tenían un plazo para salir, en represalia por el brutal asesinato, sin castigo, de una pareja de esposos, hecho por el cual se acusó a tres extranjeros; la situación de Pedernales comienza a dificultarse.

Además de que son los principales clientes del mercados  binacional que se realiza cada lunes y viernes, los haitianos también los son de los pequeños y grandes negocios del municipio como farmacias y  colmados.

Las mujeres “trabajan en casas de familias” y los hombres  y jóvenes en distintos oficios.

Pero además son fundamentales en las zonas agrícolas, desde Aguas Negras, Mencía y Las Mercedes, hasta el municipio de Oviedo, donde recogen los guandules.

Es por eso que el alcalde local, Luis Manuel Feliz Matos (Minguito) estima en  millonaria la  pérdida de cada día sin estos.

El tradicional mercado fronterizo  se realizó este viernes, pero cada cual por su lado.

Los comerciantes haitianos se colocaron en el poblado de Anse-Pitre-Haití,  en un territorio próximo a  la división fronteriza con sus mercancías y productos a la venta, y con medidas de seguridad policial de su país.

También, dominicanos que venden productos agrícolas lunes y viernes de cada semana se colocaron con sus ventas de productos en el mercado de este municipio.

El alcalde dijo que prefiere que el mercado se mantenga cerrado y no que se registre pérdidas humanas por las manifestaciones que se han presentado por la muerte de una pareja de esposos  de manos haitianas.

Pero a pesar del sacrificio mantiene  su decisión de impedir la entrada de haitianos hasta que los autores no sean entregados a la justicia dominicana, uno de ellos apresado en Haití, y otros dos hermanos que están prófugo.

“Es justicia lo que estamos reclamando, no es xenofobia como dicen algunos,  no nos importantes que los haitianos honrados vengan aquí a ganarse la vida”, dijo ayer una señora  en un puesto de café y té, situada en una de las calles principales de esta población, quien ha dicho “que se está acogiendo al compás de espera que pidieron las autoridades”.