Iglesia y Danilo frente al aborto

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Entre el Estado dominicano y la Iglesia Católica existe una pugna menos que silente por el empeño del primero en que prevalezca la condición de estado laico, y la segunda, que quiere al mismo tiempo mantener los beneficios que recibe y trazar pauta en salud y  educación.

La oposición de la jerarquía católica contra la despenalización del aborto en las tres causales, algo adoptado por la mayoría de los países y lo que también aceptan muchos dominicanos y las mujeres a las cuales se le informa del tema, domina el reconcomio. La Iglesia teme que de acogerse la propuesta, se le daría paso al aborto libre.

Los proponentes de la ley que permitiría las tres causales se refieren a cuando esté en peligro la vida de la madre, cuando haya un embarazo producto de una violación o cuando la ciencia médica considere el feto como inviable.

Del tema simplemente médico y de discusión social que alimentan los científicos que apoyan las tres causales y los grupos feministas, se ha ido a la política, ya que se han lanzado acusaciones contra el régimen dominicano por no acolitar la posición de la Iglesia Católica.

En uno de los últimos pronunciamientos, el obispo de la diócesis de Baní, monseñor Víctor Masalles dijo que “el tema de la despenalización del aborto no es más que una cortina de humo del gobierno para distraer a la población de algunos temas de corrupción que se encuentran en la palestra pública”.

De parte del régimen del presidente Medina no ha habido ningún pronunciamiento sobre el álgido asunto, así como tampoco críticas a la posición de los obispos y, como en el caso citado de monseñor Masalles, una acusación directa que podría avivar la confrontación.

Aunque guarde su silencio, al gobierno pudo no gustarle la queja del flamante obispo auxiliar de Santiago, monseñor Carlos Tomás Morel, de que la mayoría de las principales autoridades provinciales y municipales no asistieran a la misa por el apóstol Santiago.

Con una población de mujeres, a quienes más concierne el tema, mayoritariamente católicas aunque de manera nominal, el tema del aborto en las tres causales ha ido creciendo. Algunas instituciones como la Asociación Pro Bienestar de la Familia, lo ha hecho suyo.

Hace algunos días, esa Asociación divulgó una encuesta según la cual un 79% de los encuestados estaba a favor de que el Código Penal permita el aborto en las tres causales, un 13%  rechazó el aborto en cualquier causal y un 9% dijo que era neutral.

La cautela de Medina
El presidente Medina ha manejado el tema con cautela, mientras prodiga su ayuda a la Iglesia Católica como lo atestiguó su presencia en la inauguración el jueves de un reluciente edificio de 12 pisos para las carreras de ciencias de la Universidad Madre y Maestra. La torre de 12 pisos acogerá las facultades de Ciencias de la Salud e Ingeniería que tendrán 39 laboratorios. Sería la más importante obra para la iglesia en los últimos tiempos, mientras se espera la terminación del Santuario de Bayaguana, cuya construcción gobiernos anteriores evadieron.

En enero pasado el presidente Medina asistió en San Pedro de Macorís a la apertura del edificio que aloja las oficinas de la Curia del Obispado de esa provincia, que antes pastoreaba el hoy arzobispo de Santo Domingo. Se construyó a un costo de RD$24 millones a cargo de un ingeniero al parecer hermano del prelado, según publicó un diario.

Medina, como Trujillo en su momento, sabe que con la Iglesia no se puede reñir. El dictador auspició la mayoría de sus obras, entregó cuadras enteras para ese credo como ocurrió en el barrio de María Auxiliadora donde todavía hay tierras para ensanchar ese enorme activo.

El apoyo del Estado dominicano a la Iglesia Católica deviene del Concordato firmado con la Santa Sede, por el generalísimo Trujillo y el Plenipotenciario vaticano cardenal Domenico Tardini. Las partes anticipan “una fecunda colaboración para el mayor bien de la vida religiosa y civil de la nación”.

Por el Concordato, el Estado se comprometió a la construcción de las catedrales en las provincias que tienen diócesis, cosa que ha cumplido de manera escrupulosa. También se hace un enunciado hoy obsoleto: “reconoce a la Iglesia Católica como una sociedad perfecta”.

A la caída de la dictadura, la Iglesia autorizó a monseñor Eliseo Pérez Sánchez a ser miembro del Consejo de Estado. Posteriormente durante el Triunvirato, aprobó que el antiguo sacerdote, Rogelio Delgado Bogaert ocupara el puesto de secretario de Educación.

Una de las primeras decisiones adoptadas por el doctor Balaguer tras ganar las elecciones del año 1966 fue pedir al Vaticano la reposición como arzobispo de Santo Domingo, de monseñor Octavio Antonio Beras, que había abandonado su sede espantado por lo que ocurría.

El doctor Balaguer, a quien una vez que se planteó durante los 12 años la pertinencia de eliminar el Concordato, fue muy político ante los periodistas y dijo que el mismo solamente tenía vigencia y utilidad para las obras y los beneficios de esa confesión.

Ese gobernante, durante los últimos diez años de mandato, al parecer cansado de oír murmuraciones sobre que la Iglesia consumía el Presupuesto, ordenó a la secretaría de Finanzas indagar el caso. Cuando recibió el informe de la persona a cargo, simplemente comentó: “La Iglesia anda en jeepeta”.

El dilema de Medina
El presidente Medina tendría que decidir en favor de la aprobación de una ley que despenalice el aborto en las tres causales conocidas, lo que le acarrearía la censura de la Iglesia Católica. El dejar las cosas como están, le haría perder apoyo popular en momento de crisis.

Medina ha dado muestras de tener temple y reconocer las realidades de cómo anda el mundo, que no es de la misma forma que cuando se firmó el Concordato. Por eso restableció relaciones con la República Popular China, la más importante decisión de política exterior de que se tenga recuerdo.

Si se mantiene por su influencia o su firma la penalización del aborto, el gobernante se pondría de espaldas a las instituciones que como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana (OPS) asesoran al Estado dominicano desde perspectivas de supuesta independencia.

Mientras “el hacha va y viene” como decían los mayores, la Iglesia, apresurada por el empuje de las confesiones evangélicas que reciben cuantiosos fondos desde el exterior que han logrado mermar su militancia, se aprovecha también de las mieles del poder pese a las quejas.

FUENTE: LISTIN DIARIO