Pelotazos entre jugadores Licey-Águilas son comunes

El mundo estaría mejor si la gente abriera más los ojos y cerrara más la boca»
Anónimo

Jorge Alfaro, natural de Sincelejo, Colombia y refuerzo importante de los Tigres de Licey, fue golpeado en el rostro por un pitcheo de Gerson Garabito, de las Águilas Cibaeñas y se desconoce la fecha de su retorno de acuerdo al doctor David Abreu.

En 60 años dentro del béisbol he tenido el privilegio de ver muchos bolazos, sobre todo entre jugadores de Águilas-Licey, por lo que veo esa acción como parte del juego y ahora con el disturbio de palabras que se producen en las redes sociales, donde se escribe más de Franklin Mirabal y su narración que sobre el pelotazo de Alfaro.

Recuerdo el bolazo de Donovan Solano de los Tigres del Licey, colombiano al igual que Alfaro, por el lanzador Richar Rodríguez, de las Águilas Cibaeñas en el octavo inning del segundo partido de la Serie Final el miércoles 24 de enero del 2018 en el Estadio Cibao de Santiago. Solano recibió 30 puntos de suturas. Antes Yermín Mercedes, también del Licey, fue golpeado por Yunesky Maya.

La música que se lleve en paz, pero no olvidemos que un pelotazo también es parte del juego y su objetivo es hacer retroceder a un bateador o enviar un mensaje al equipo contrario. Sin embargo, también puede ser uno de los momentos más aterradores del béisbol como sucedió con Ray Chapman, Tony Conigliaro,Dickie Thon y Kirby Puckett.

A veces, un lanzamiento se acerca demasiado y golpea al bateador en la cara como sucedió con «Aquamán» Alfaro. Ese tipo de bolazos ha dado lugar a una serie de ocasiones aterradoras en las que los jugadores han sufrido lesiones graves.

Los bateadores poderosos ciertamente están acostumbrados a ver lanzamientos altos y adentro si han avergonzado a un lanzador en el pasado, con el llamado «perreo».

Sammy Sosa vio varias rectas altas durante su carrera y en dos ocasiones recibió rectas duras en la cabeza. Un lanzamiento de Salomón Torres en el 2003 le rompió el casco protector de Sosa.

La rivalidad Águilas-Licey es el principal generador de la dinámica del campeonato y su desarrollo, dado que permite la integración, la unificación de fuerzas por un fin, o dicho de otra forma, cohesión del fanático con el «Vua al Aguila» y «Licey campeón».

Un día como hoy

  • 1956: En un encuentro de Licey y Estrellas en el estadio Trujillo, la Liga de Béisbol anunció Día de Damas en bleachers y preferencias.
  • 1977: Winston Llenas, en el estadio Cibao frente a un pitcheo de José Alcántara de los Tigres del Licey, dispara su hit 700 de por vida.
  • 1984: Arnulfo»Nino» Espinosa, serpentinero de las Aguilas Cibaeñas, llegó a 700 entradas lanzadas de por vida, al sacar el primer out del sexto episodio contra los Leones de Escogido. Espinosa se convirtió en el séptimo pitcher en alcanzar esta marca. Carmelo Castillo, conectó jonrón con dos compañeros en las bases en el tercer episodio, para el triunfo de los melenudos 4×3 en el estadio «Quisqueya». Escogido 4, Águilas 3, ganó Mickey Mahler.
  • 1986: Cecilio Guante, en un choque de Águilas y Estrellas, lanzó en el noveno episodio y se anotó su salvamento 30 de por vida.
  • 2004: Los Leones del Escogido establecieron varias marcas ofensivas en un juego al humillar 21×2 a sus eternos rivales Tigres de Licey, en un abarrotado estadio «Quisqueya». Mal «contao», a ojo de buen cubero y sin registro se habló de más de 15 mil fanáticos. En la sexta entrada con las acciones a nivel de bolero 2×2, los escarlatas pegaron 20 hits y pisaron el plato en 18 ocasiones para romper el récord de los Tigres de Licey en 1954, quienes fabricaron 14 anotaciones en un inning. Además, por vez primera en la historia del béisbol dominicano, cinco bateadores agotaron tres turnos en una entrada: Brian Myrow, Wilson Betemit, Alexander Díaz, Kelly Shoppach y Elpidio Guzmán. Betemit comandó el ataque del Escogido con cinco carreras remolcadas al despachar jonrón con las bases llenas. Neifi Pérez disparó cuatro neutrales. Nerio Rodríguez (2-1) fue el pítcher ganador. Perdió Melquis Torres (1-1).